martes, 16 de agosto de 2016

MOTIVOS DE PELEA ENTRE HERMANOS

Que los niños lloran es un hecho, que los hermanos se pelean también.
En mayor o menor medida los hermanos suelen discutir.
En este post recopilo los motivos más frecuentes de pelea entre mis vástagos.


Resumiendo mucho, el motivo principal es la competencia. Me fastidia admitirlo pues nunca he querido, ni soy consciente de haberles educado para competir en general, ni entre ellos en particular. Pero la realidad es que compiten tanto por los recursos (de todo tipo) como para demostrar ser el más, el mejor. Algunos ejemplos de peleas competetitivas de mis hijos son:
  • Establecer el turno para jugar.
  • Ser el primero en apretar el timbre o el botón del ascensor.
  • Por el espacio en el lavabo cuando se cepillan los dientes.
  • Por los juguetes.
  • Por coger la última aceituna del plato o el último calippo del congelador.

Dice mi suegra que llegó a tener que contar los garbanzos de los platos de mi marido y sus dos hermanos, para que no cupiera la menor duda de que todos tenían exactamente la misma cantidad.

Una amiga me contó que sus hijos armaron una de cuidado en la biblioteca pública peleándose por el mismo libro, con el consiguiente sofoco para ella por el ruido que estaban armando ¡Con la de libros que hay para elegir! Daba igual que se lo fuesen a llevar a casa y pudieran usarlo ambos, el tema era competir por el libro de marras.

El segundo motivo de fricción son las diferencias de opinión y es normal, son muy diferentes por lo que no pueden estar siempre de acuerdo. Pero una cosa es no estar de acuerdo y otra enfadarse o pelearse por ello. A veces pienso que se empeñan en llevarse la contraria solo por fastidiar al otro. Esto ocurre por ejemplo cuando les pregunto qué película quieren ver en la sobremesa. Nunca, nunca, nunca eligen la misma. En ocasiones he terminado por no poner ninguna ante su imposibilidad de llegar a un acuerdo, pues ninguno quiere ceder y ver la que quiere el otro. Pero claro, estando al borde de unas terceras elecciones por falta de acuerdo entre nuestros políticos, los adultos no estamos en condiciones de exigirles a los niños que hagan algo que parece que nosotros mismos no somos capaces de hacer.

El tercer motivo sería la confianza, esa que dicen que da asco. Te levantas con el pie torcido y ¿a quién encuentras en tu camino para desahogarte? Pues a tu hermano que es el que te pilla más cerca. Es lógico que haya desencuentros entre dos personas que se ven todos los días durante muchas horas. El roce hace el cariño pero también puede producir urticaria. Y ya que tenemos el día refranero, también dicen que “los amores más reñidos son los más queridos”, así que puede que después de todo, los hermanos se quieran más de lo que dan a entender con sus peleas.


¿Tus hijos se pelean mucho?
¿Por qué tipo de cosas discuten?

miércoles, 10 de agosto de 2016

10 COSAS QUE DEBES SABER SOBRE LOS NIÑOS Y LA MATERNIDAD

Es curioso como la mayoría de las personas nos convertimos en padres sin tener ni idea de nada relacionado con la maternidad y los niños.

Por eso he pensado plasmar aquí, unas leyes maternales/paternales que siempre se cumplen, con el objetivo de paliar en alguna medida esa ignorancia y contribuir a poner en situación a los padres primerizos. 

Ahí van:
  1. Tus hijos nunca, nunca se parecerán a ti, siempre serán clavaditos a tu pareja, y su familia se encargará de recordártelo 100 veces cada vez que os vean.
  2. Nunca llevarás encima todo lo que necesites. A pesar de ir cargado como una mula y haber tardado un siglo en prepararte para salir, cuando estés lejos de casa necesitarás algo que se te ha olvidado coger.
  3. Los niños siempre, siempre se portarán mejor con otras personas antes que contigo. Los abuelos son un ejemplo de ello y también se encargarán de repetírtelo 100 veces cuando vayas a recogerlos: “Se han portado fenomenal”. Lo mismo puede aplicarse a la comida. Los niños comerán mejor con cualquier compañía antes que con sus padres. En casa de un familiar, vecino, amigo, en el colegio,… probarán de todo y se terminarán siempre el plato.
  4. Es imposible estar tranquila a la vez que tienes la casa arreglada y a los niños felices. Solo puedes obtener dos de estas cosas a la vez. Tendrás que escoger.
  5. Los niños no saben andar, corren. Los niños no saben hablar, gritan.
  6. Los niños tienen un detector de enchufes sin protección y de colillas tiradas en el suelo. Siempre encontrarán algo peligroso que hacer a pesar de lo mucho que te hayas esmerado en acondicionar tu casa para evitar accidentes o en vigilarle mientras juega en el parque.
  7. Los niños prefieren jugar con cualquier cosa antes que con un juguete. 
  8. Los bebés adoran chupar las toallitas higiénicas y las ruedas de sus carritos (Puaj).
  9. Los niños de los demás siempre son más “buenos”, se “portan” y duermen mejor que los tuyos. Sobre todo, los de las ancianas con las que compartes asiento en el autobús o en la consulta del médico.
  10. Todo el mundo cree que sabe más de educar que tú misma, aunque no sea cierto e incluso aunque nunca hayan educado a nadie.


Leyes como estas debe haber cientos 
¿Compartes conmigo las que conoces?

lunes, 8 de agosto de 2016

YO TAMBIÉN SOY VICTORIA BECKHAM

El mes pasado andaba yo por Santander de vacaciones, bastante desconectada, por lo que me perdí la “polémica” del beso de Victoria Beckham a su hija en la boca.

Solo se me ocurre decir: ¿en serio? ¿De verdad hay alguien que se asombra, espanta, indigna o asusta porque una madre le dé un beso a su hijo en la boca? 

Nunca pensé que llegaría a decir esto, pero ahí va: 

"¡Yo también soy Victoria Beckham!”


No tengo su tipin, ni su marido, ni sus millones, pero me solidarizo con ella porque yo también beso a mis hijos en la boca. ¡ANATEMA! Como diría el gran Gran Wyoming.

En honor a la verdad, he de decir, que en realidad no les beso a los dos, solo al pequeño que es el que se deja, pues el mayor siempre ha sido muy escrupuloso, no solo con los besos, si no con todo.

De nuevo en honor a la verdad, he de decir, que a veces no soy yo la que besa, si no que soy yo la besada. ¡ANATEMA AGAIN!

Y no veáis como disfruto. ¡Me encanta!


Muero de amor cada vez que mi niño pasa por mi lado y me da o me pide un beso. 

Muero de amor cuando se acerca a mi aposta solo para que nos besemos. 

Esos besos son un acto de amor y complicidad entre ambos que no cambio por nada.

Demuestran que tenemos mucha confianza, que nos une un bonito e íntimo vínculo.


Somos dos personas que nos queremos. Dos personas sanas sin enfermedades infecciosas que nos podamos contagiar. Sus babas no me dan asco, y al parecer a él tampoco le dan asco las mías. ¿Dónde está el problema?

También nos damos besos “normales” en la mejilla, en la frente, en la nariz, en el cuello… ¿o es que en el cuello tampoco se puede? Como decían en Los Serrano, hay muchos por ahí que tienen la mirada muy sucia.

Y ¿sabéis qué? que besa genial. Da unos besos la mar de sabrosos. Sin duda sus novias serán muy afortunadas de poder recibirlos. 

Sé que llegará un día en que ya no le apetezca darme este tipo de besos y los echaré mucho de menos porque me hacen sentirme especial y muy querida.


Quien no haya recibido nunca un beso de estos,
no sabe lo que se pierde.

Estos son besos de verdad y lo demás es tontería.

lunes, 1 de agosto de 2016

#NOSEVENDANMAS






Este es el vídeo de la campaña #lactanciaxdinero Por unos Profesionales Sanitarios Honestos.

Es un vídeo hecho con mucho cariño, en el que han participado más de 30 blogueras y madres, aportando sus imágenes. 

Yo he aportado la letra de la canción, a la que mi compañera y amiga Raquel ha puesto su maravillosa voz. Mi súper cuñado ha montado la música y mi hermana ha trabajado un montón realizando el montaje del vídeo. A todos deciros ¡MUCHAS GRACIAS! por vuestro esfuerzo y dedicación. ¡SOIS GENIALES!

Con este vídeo queremos desmentir muchos mitos falsos a cerca de la lactancia materna, queremos denunciar las malas prácticas de aquellos sanitarios que abusan de su puesto para sacar provecho a cambio de frustrar nuestras lactancias. Queremos exigir que mejore la formación de los sanitarios a este respecto y que de verdad existan políticas de promoción y apoyo efectivas para todas aquellas mujeres que queramos amamantar.

Esperamos que os guste.


DOCTOR: RECÍCLESE, AYÚDEME. RESPETE MI LACTANCIA

Las tasas de lactancia materna son bajas.
La mayoría de las mujeres lo “intentan” (al menos con el primer hijo) pero al poco abandonan. 
¿Por qué? 

Hace tiempo escribí sobre los que yo considero son los principales enemigos de la lactancia materna. En más de la mitad de ellos la participación de los profesionales sanitarios, directa o indirectamente, determina en buena medida si la lactancia se instaura o no, si sigue adelante o se abandona. 

La manipulación del parto, las malas políticas de los servicios de neonatología y pediatría de los hospitales, las separaciones de la diada madre-bebé, etc. son factores externos a la mujer, que no dependen de su capacidad o fuerza de voluntad, que se constituyen muchas veces en fuertes escollos muy difíciles de salvar y que dan al traste con la intención de las madres de amamantar a sus bebés.

La lactancia materna en tanto que es nutrición e interviene de forma significativa en la formación del sistema inmunitario del niño es una cuestión de salud, y por tanto es responsabilidad de los profesionales sanitarios, saber, fomentar y apoyar la lactancia materna. 

A estas alturas, todos sabemos ya, que la formación “oficial” en lactancia, que reciben en la carrera los pediatras es escasa y deja mucho que desear. Ante esta tesitura, el médico puede optar por tres cosas:

  • Formarse por su cuenta, cosa particularmente fácil de conseguir en esta, la era de internet.
  • Inhibirse, es decir, reconocer su desconocimiento y derivar a los pacientes a otras manos más cualificadas.
  • Meter la pata, intervenir incorrectamente y acabar por acción u omisión con las lactancias de las mujeres que acuden a su consulta.
Mucho me temo, que la opción más habitual es la tercera y esto es lo que explica en buena parte el fracaso de muchos intentos de lactancia en nuestro país.

Si hemos logrado salir del hospital con la lactancia instaurada, a las madres nos queda un largo camino que recorrer para lograr mantenerla con éxito. En este camino nos topamos frecuentemente con pediatras que nos dan en su consulta no sólo indicaciones incorrectas a cerca de aspectos técnicos de la lactancia, como la duración y frecuencia de las tomas, que no saben ayudarnos con nuestras dificultades (no saben por ejemplo valorar la postura en una toma o detectar un frenillo), si no que hacen gala de muy poca profesionalidad, haciendo juicios de valor y dando consejos no solicitados a cerca de asuntos que no son de su incumbencia, como pueden ser la organización familiar, la participación del padre y otros miembros de la familia en la crianza del bebé o la forma elegida para dormir. 

Otros comentarios fuera de lugar que las madres reciben por parte de los pediatras de sus hijos, hacen referencia a su capacidad para amamantar, minando su seguridad en sí mismas o que critican su decisión de seguir amamantando en determinadas circunstancias, basándose tan sólo en su opinión personal y sus prejuicios.

Estos son algunos ejemplos de comentarios:

¿Tan grande y aún con la teta?

¡Lo que tiene es vicio!

¿Embarazada y dando teta? Lo tuyo es muy fuerte.

¿Piensas darle la teta toda la vida?

¿Te crees que te van a hacer un monumento por darle tanto tiempo teta?

No son frases dichas por una vecina o por la panadera, son dichas por un sanitario, en una consulta médica. Son frases cargadas de ignorancia y desprecio, dichas por una persona que debería mantener una actitud respetuosa en todo el momento hacia el paciente al que tiene que atender.

Cuando además somos conscientes o tomamos consciencia de que es práctica habitual el que los médicos reciban “regalos” de la industria farmacéutica a cambio de prescribir sus productos, una no puede sino recelar a cerca de las motivaciones de esos doctores para denostar la lactancia materna y no cumplir con su obligación de velar por la salud de sus pacientes.

Porque la leche en polvo, no es, ni nunca será igual ni mejor que la lactancia materna, por lo que dar publicidad y promocionar la leche artificial sin necesidad, supone comprometer la salud de los niños. Los médicos no pueden hacerlo, es ilegal, y si encima obtienen algún beneficio con ello, además es inmoral.


Por eso, hoy y durante toda esta 
SEMANA MUNDIAL DE LA LACTANCIA MATERNA,
le gritamos NO a la #lactanciaxdinero. 

No comprometan nuestra salud, no boicoteen nuestras lactancias. 

Recíclense y ayúdennos.


sábado, 23 de julio de 2016

ASUMIR QUE LOS NIÑOS LLORAN

Que los niños lloran es obvio. Lo que no resulta tan fácil es asumir este hecho, por dos motivos: uno, porque no terminamos de entender por qué lo hacen, y dos porque estamos diseñados para que el llanto nos moleste, nos irrite, o como queramos definir la sensación que nos produce, y por ello nos gustaría eliminarlo.


Si los niños no llorasen la maternidad/paternidad sería menos estresante, pero si dejaran de hacerlo nos extinguiríamos como especie. El llanto tiene una función determinada que es la de la comunicación. Los bebés no saben hablar, no pueden hacerlo todavía, ergo lloran. Lo hacen para transmitirnos todo lo que les pasa. Si tienen hambre, lloran. Si están incómodos, lloran. Si tienen miedo, lloran. Si, quieren compañía, lloran, etc...



Permanecer impasible ante el llanto, ya sea de nuestro propio bebé o de uno ajeno es bastante difícil. El llanto nos afecta, la biología se ha encargado de que esto sea así para que dicho llanto no quede sin respuesta y les demos a los bebés lo que necesitan y piden a gritos, las tres "C" primarias: comida, calor y cuidado.



Biología aparte, la cultura en la que estamos inmersos y nuestra experiencia personal también influyen en cómo reaccionamos o cómo creemos que debemos reaccionar ante el llanto infantil. Frases como: “déjale llorar que es bueno para los pulmones” interfieren en nuestro instinto, condicionando nuestra respuesta ante el llanto de nuestro hijo. Si de pequeños nos regañaban por llorar diciendo que teníamos que ser fuertes, puede que reproduzcamos con nuestros hijos este patrón, exigiéndoles a ellos que repriman sus emociones como nos obligaron antes a hacerlo a nosotros. Personalmente yo llevo peor el llanto por enfado que el de tristeza. Cuando mis hijos lloran porque están tristes, acudo presta a consolarles, pero cuando lo hacen de rabia, siento rechazo en lugar de compasión. Esta es una actitud aprendida contra la que lucho, muy común en esta sociedad que tiende a condenar los sentimientos considerados “negativos”.



¿Cómo hay que reaccionar entonces al llanto infantil? 


El llanto debe ser atendido siempre. Desde mi punto de vista esa atención implica dos cosas:
  1. Averiguar el motivo del llanto.
  2. Ayudar al niño en la medida de nuestras posibilidades.

La edad del niño es fundamental a la hora de abordar este asunto.


En contra de lo que algunos proclaman, los bebés NO nos MANIPULAN, no tienen todavía la capacidad mental para hacerlo. Los motivos por los que un bebé llora son básicos para su supervivencia y su normal desarrollo por eso SIEMPRE hay que prestar atención a un BEBÉ que llora, pues depende completamente de nosotros para satisfacer sus necesidades. 


Lo ideal sería que un bebé no tuviera nunca motivos para llorar, pero es muy difícil atender con diligencia todas y cada una de las necesidades de un bebé a tiempo para evitar que llore, así que por mucho que nos esforcemos en su cuidado, nuestro bebé llorara en algún momento.

Un bebé que llora es un bebé normal, un bebé que se comunica con sus cuidadores, y eso está bien, pues significa que tiene confianza en ellos. Sin embargo, un bebé que llora todo el tiempo es un bebé que tiene necesidades insatisfechas o un problema de salud que no hemos detectado. Un bebé que no llora nunca es raro de encontrar. Los bebés pueden dejar de llorar si ven que no sirve de nada hacerlo, pues no damos respuesta a sus demandas. En ese caso no estaríamos ante un bebé “bueno” si no ante un bebé resignado.

Pero a medida que los niños crecen, los motivos para llorar se multiplican y se vuelven más “complejos”. Los niños confunden querencia con necesidad y empiezan a llorar por sentimientos como la ira o la frustración ante acontecimientos no apremiantes.


Debemos siempre CONOCER el MOTIVO del llanto para después ACTUAR en consecuencia. Pero a veces, no está en nuestra mano poder solucionar el “problema” que origina el llanto. Por ejemplo, un niño que gatea y se mete todo en la boca, puede obsesionarse por llegar hasta el felpudo para chuparlo con fruición. Si le apartamos y no le dejamos hacerlo, se molestará y nos hará ver su enfado llorando. Pero por mucho que nos apene que llore está claro que no podemos permitirle que siga disfrutando de su peculiar manjar.

Un niño puede llorar porque ha perdido o roto un juguete. Podemos intentar encontrarlo o arreglarlo y podemos o no lograrlo. Si no logramos resolver el problema, solo nos queda intentar consolar al niño. A veces se tiene éxito y al niño se le pasa el disgusto. Otras veces no podemos si no esperar pacientemente a que escampe y pase el chaparrón. Porque aunque en esos momentos nos parezca imposible, en algún momento dejará de llorar.

Circulan por internet fotos de niños llorando por las cosas más bizarras, cosas en las que los padres no tenemos arte ni parte, que no podemos evitar ni solucionar. Otras veces, los padres podríamos acabar fácilmente con el llanto, cediendo ante peticiones nada razonables. Un niño puede tomarse muy mal nuestra negativa a comprarle un segundo helado o una chuchería antes de comer, pero claudicar solo para evitar sus gritos es “pan para hoy y hambre para mañana”. Si el niño habla y entiende hay que explicarle el porqué de nuestra decisión. Probablemente le darán igual nuestras razones y seguirá llorando. Tranquilos, se le pasará. 

Asumamos que los niños lloran. 

Si ya no es un bebé y no es por algo vital, 

permítele que llore,

permitete que llore.

Nos afecta oírle, si.

Pero somos fuertes, podemos soportarlo. 



viernes, 22 de julio de 2016

EL NEGOCIO DE LA NO-LACTANCIA MATERNA #lactanciapordinero

Que levante la mano la madre que no haya recibido ningún comentario negativo de un   profesional médico acerca de su capacidad para amamantar, o acerca de la calidad o el valor nutritivo de su leche. 

Que levante la mano la madre que, al haber acudido a su pediatra con la más mínima duda acerca de su lactancia, no haya recibido directamente el consejo de darle un biberón “para quedarse más tranquila”. 

Que levante la mano la madre que no haya salido nunca de la consulta del pediatra con un par de muestras de leche de fórmula de “regalo”.

Que levante la mano la mujer a la que no le hayan recomendado empezar a darle cereales (de farmacia por supuesto) a su bebé a los 4 meses (dos meses antes de lo que recomienda la OMS).

Que levante la mano la mujer a la que su pediatra no la ha reprendido por seguir amamantando a su hijo, quien según su criterio no-profesional, era demasiado mayor ya para tomar teta.

Que levante la mano la mujer que piense que su pediatra está a favor de la lactancia materna, conoce cómo funciona y se ha sentido apoyada por él en todo momento.

Veo muy pocas manos levantadas…


Cuando una mujer acude a una consulta médica con dudas o problemas con su lactancia, es responsabilidad del sanitario darle una respuesta adecuada para ayudarla a mantener esa lactancia.

Es responsabilidad de cada profesional formarse y reciclarse para actualizar los conocimientos en las áreas que son de su competencia. En caso de no poseer esta formación específica, sería de agradecer que dichos profesionales se inhibiesen y derivasen a la paciente a manos más expertas.

Sin embargo millones de mujeres abandonan innecesaria, prematuramente y a su pesar, la lactancia de sus hijos por consejos equivocados de los profesionales de la salud que no saben de este tema.

A la falta de aptitudes y actitudes necesarios para abordar este asunto, se le suma la existencia de intereses económicos por parte de las farmacéuticas que “invitan” a los médicos a recetar sus productos, en este caso leche maternizada, a cambio de favores más o menos grandes, que van desde pequeños regalos, hasta viajes y cursos de “formación” (evidentemente de otros temas distintos a la promoción y el cuidado de la lactancia materna). 

Estas prácticas son perfectamente conocidas y asumidas como “normales” por la sociedad. 


Eso explica el que la noticia de la semana pasada, de que dos pediatras de un hospital de Alicante han sido imputados por cobrar dinero durante 30 años de los laboratorios farmacéuticos fabricantes de leches artificiales, haya pasado totalmente desapercibida a pesar de su gravedad. 


Como otras muchas cosas “habituales”, su frecuencia no las justifica de ninguna manera. 


Desde #lactanciaxdinero Por unos profesionales sanitarios honestos, denunciamos estas prácticas legales y amorales, que originan un problema de salud de dimensiones enormes cuyas repercusiones a día de hoy podemos tan solo intuir.

El hecho, promovido por la industria con la complicidad del estamento médico, de que el ser humano, animal mamífero, se esté criando de manera masiva con leche de otra especie, es sin duda una desviación de la normalidad que tiene sus efectos en la salud de la humanidad. La instauración de la lactancia artificial como la manera más habitual de alimentar a nuestros hijos supone exponernos a un riesgo innecesario, teniendo como tenemos a nuestro alcance la manera más sana y natural de hacerlo: el pecho materno.

Desde #lactanciaxdinero instamos a las autoridades a ser más estrictas en el control de este tipo de prácticas y la adopción de medidas sancionadoras contundentes que persigan su erradicación. Nuestra salud no es un negocio. Los profesionales de la salud no deberían comerciar con ella.

Desde #lactanciaxdinero ponemos de manifiesto la necesidad de que los profesionales sanitarios amplíen sus conocimientos sobre lactancia materna para que puedan servir efectivamente de ayuda a las mujeres en sus dificultades, en lugar de un trampolín desde el que abandonar antes de tiempo la lactancia.

Exigimos a los pediatras en concreto que respeten la ley, el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna y el Juramento Hipocrático por el que prometieron: “desempeñar su actividad con conciencia y dignidad, siendo la salud y la vida del enfermo las primeras de sus preocupaciones”

Que respeten su profesión y a los usuarios del sistema sanitario, a quienes deberían atender con diligencia, poniendo el bienestar del paciente por encima de cualquier otra consideración personal.

Puedes ayudarnos a denunciar estas deleznables prácticas siguiendo estos pasos:

  1. Ayudar a difundir lo que ha pasado. Si tienes un blog escribe sobre esto y difunde la noticia. Si no tienes blog comparte el contenido de otros blogs.
  2. Si quieres participar en el carnaval bloguero que hemos organizado al efecto enlaza la url de tu artículo en los cuadros que hay en la parte final de este post.
  3. Al compartir cualquiera de los artículos sobre el tema, usa el hastag #lactanciaxdinero.
  4. El lunes 1 de agosto (Día Mundial de la Lactancia Materna) ayúdanos a ser Trending Topic en twitter y usa nuestro hastag todas las veces que puedas (#lactanciaxdinero).

¡Contamos contigo!