lunes, 26 de septiembre de 2016

PREJUICIOS CONTRA LAS ALTAS CAPACIDADES

Cualquier tema puede ser objeto de polémica en las redes sociales. Últimamente me encuentro con discusiones acerca del tema de las altas capacidades, donde aparte de desconocimiento abundan los tópicos y los prejuicios. Estas son algunas de las cosas que algunas personas objetan contra el concepto y/o el tratamiento de este tema, mostrando en ocasiones una clara animadversión contra este asunto e incluso en contra de los propios niños, evaluados o no, y sus familiares.


“Todos somos listos en algo o la alta capacidad no existe”.


Que sí, que sabemos que existen múltiples inteligencias, que todos somos diferentes y tenemos cada cual nuestras propias virtudes, valores y aptitudes en uno u otro campo.
Igual que existen los niños rubios y los morenos, los altos y los bajos, los que tienen un buen oído para la música y los que no son capaces de bailar una nota sin tropezar con sus propios pies y caerse, las altas capacidades, el tener un cerebro rápido y eficiente que capta las cosas a la primera, es algo que existe y no se puede negar. 

Se habla de que la educación debería ser individualizada y adaptada a las circunstancias y características de todos y cada uno de los alumnos. Estoy totalmente de acuerdo con estas premisas, pero hoy por hoy es algo muy difícil de conseguir dentro del sistema educativo español. 

Se dice que no es bueno catalogar, clasificar o encorsetar a los niños con un diagnóstico. Sin embargo, el diagnóstico es una herramienta fundamental para las familias que tiene una doble funcionalidad. Por un lado, nos permite conocer las peculiaridades de nuestros hijos, como funciona su cerebro y por qué, y cómo esto les puede condicionar en sus relaciones sociales y a nivel educativo. Tener esta información nos ayuda a acompañarles mejor en su desarrollo. Por otro lado, el diagnóstico nos faculta a los padres para reivindicar nuestros derechos y la aplicación en el ámbito escolar de medidas concretas adecuadas a esta particularidad, que están estipuladas por la ley para adaptar la educación a sus necesidades. Con el diagnóstico y la ley en la mano es complicado conseguir que se adopten estas medidas especiales, sin ellos es prácticamente imposible.


“Ahora das una patada y te salen 20 niños con alta capacidad”. 

Se duda (no se por qué) de los diagnósticos. Se piensa que existe una sobre-diagnosticación y que muchos de esos niños están mal diagnosticados, que no tienen alta capacidad sino algún trastorno que no se ha sabido o querido identificar.

Es verdad que existen por ejemplo variaciones significativas entre los sistemas de evaluación utilizados por diferentes Comunidades Autónomas. Algunos estudios son más completos que otros y tienen en cuenta diferentes factores. Algunos expertos se preguntan acerca de la validez de algunas de las pruebas diagnósticas, que pueden estar desfasadas. Evidentemente pueden darse errores puntuales y quizá, como ocurre en cualquier ámbito, haya algún profesional con preparación insuficiente para llevar a cabo esta tarea, pero en general no creo que haya ninguna conspiración para etiquetar a niños de altas capacidades si no las tienen.

Ahora se están llevando a cabo más estudios, precisamente porque antes se hacían menos y muchos niños que tenían esta peculiaridad no fueron detectados y eso les ha podido afectar de una u otra manera en sus vidas. Se ha visto que la detección precoz es fundamental, por lo que desde el Ministerio de Educación y las Conserjerías se pide al profesorado que alerten cuando tengan sospecha de algún caso en sus aulas.

Aún así, el profesorado y los servicios de orientación pedagógica no suelen estar suficientemente formados sobre este tema y tienen también prejuicios al respecto por lo que en ocasiones ponen resistencia a llevar a cabo los estudios. De manera que muchos padres se sienten ignorados y perdidos, viendo como no atienden sus peticiones y nadie se preocupa de averiguar cuál es el origen de los problemas de adaptación, motivación o rendimiento de sus hijos en el colegio.

No, no es fácil conseguir el diagnóstico. No vienen de regalo en las bolsas de patatas o de Phosquitos. En muchos colegios no tienen a nadie que pueda hacer la evaluación o esa persona se niega a hacerla. No todos tenemos dinero para conseguir una evaluación externa y muchas veces los centros educativos rechazan esos diagnósticos realizados por personal ajeno. Así que no, las altas capacidades no están sobre-diagnosticadas sino más bien lo contrario. De hecho, es habitual confundir la hiperactividad y el déficit de atención, los problemas de conducta o la simple vaguería con las altas capacidades. Deben haber por ahí muchos niños medicados innecesariamente por culpa de no haber considerado la alta capacidad como una opción al valorarlos.

“Los padres insisten hasta que consiguen el diagnóstico para colgarse la medalla y presumir”.


Esto ya es la repanocha de la falta de conocimiento y respeto. Las altas capacidades no son algo que se busque o se elija, sino que se tienen o no se tienen y punto. Es una condición que, si no se conoce y no se sabe tratar, puede originar muchas dificultades. Es algo que la gente no entiende y genera mucha incomprensión, precisamente por eso no es algo que los padres vayan pregonando por ahí. De hecho, a mí me han llegado a decir que lo oculte, pues estos niños suponen una dificultad y trabajo añadido para los profesores por lo que podrían rechazar su solicitud de ingreso en un nuevo centro si saben que tienen aa.cc. En general y hoy por hoy, las altas capacidades dan más problemas que ventajas, las familias no recibimos orientación, ni prácticamente ayuda de ningún tipo.

Tener un niño inteligente es un motivo igual de válido que cualquier otro para estar orgulloso de nuestro hijo, igual que lo es que sea un gran nadador, que sea muy cariñoso o que toque el violín como los ángeles. La sociedad te permite presumir de un hijo que es un gran futbolista o una hija que dibuja genial, pero te afea la conducta si de lo que presumes es de que tu hijo tiene un coeficiente mental de más de 130. ¿Por qué? Que cada cual saque sus propias conclusiones, yo tengo las mías.


jueves, 22 de septiembre de 2016

¡ESTRENAMOS LOGO!

Como suele decirse más vale tarde que nunca, así que tras 6 años y medio de vida y más de 250 entradas, por fin mi blog tiene un logo. Y es que mi relación con este blog ha sido muy poco convencional. Lo creé sin muchas expectativas y durante mucho tiempo apenas le presté atención. Pasaba meses sin que escribiese en él, porque estaba ocupada en otros menesteres. Nunca me preocupé de la parte estética, así como tampoco del marketing, de moverlo y darlo a conocer. Por eso, a pesar de que lo inauguré hace mucho tiempo, no ha sido hasta hace un par de años que me lo he tomado más en serio y le he dedicado más tiempo y energía.

Lo mío es escribir. El dibujo y la pintura nunca han sido mi fuerte y aunque tenía alguna idea para el logo, no tenía ni la gracia ni los conocimientos para plasmarla en un diseño. Así que he ido tirando todo este tiempo, usando como imagen una foto mía con mis chicos que me encanta. Una de las pocas en las que estamos los tres juntos y ¡milagro! salimos todos bien. Y es que mi marido tiene muchas virtudes pero la fotografía no es su especialidad. Le tengo mucho cariño a esta foto, pero es una foto antigua y ha llegado el momento de reciclarse y cambiar.

Mi nuevo y flamante logo es un regalo de Delia Carballo en agradecimiento por ser bloguera colaboradora del proyecto Madres Enredadas. Se ofreció generosamente a diseñarlo y en muy pocos días lo tuve en mis manos. 

Me emocioné mucho cuando lo vi, porque era justo como me lo imaginaba, limpio y sencillo, pero capaz de transmitir lo que significa para mí esta “Profesión de Mami” que desarrollo día tras día: el cobijo, sostén y protección que brindo a mis hijos con mi presencia y dedicación. Cuando se lo mostré a ellos, se les iluminó la cara y sonrieron. Le comprendieron enseguida y se vieron reflejados en él. 


Estoy muy contenta con el resultado. Me encanta mi nuevo logo y espero que a todos los que paséis por aquí en alguna ocasión también os guste.


Agradezco enormemente a Delia su esfuerzo y su trabajo.
¡Delia eres un sol!

martes, 20 de septiembre de 2016

PIRATA

Este pasado verano recibimos de Boolino el libro “Pirata” de José A. Lopetegui, de la editorial Saure. Se trata de un cómic para niños entre 8 y 12 años, por lo que fue Ángel de 10 años quien se lo leyó, por edad y porque le encantan los comics. 


Mi hijo devoró las historietas de la primera parte, que son muy cortas, dinámicas y con unas ilustraciones muy llamativas. El protagonista de las mismas es Guillermo Bandera Negra, apodado Pirata, un chico vago y gamberro que sin duda no es ningún buen ejemplo a seguir. Sé que mi hijo no se ha visto reflejado en él, aunque supongo que para disfrutar de un libro, no es siempre necesario identificarse con los personajes, ni con la historia que cuentan.


El tema de algunas de las historietas quizá sea demasiado complicado o subido de tono para chicos tan pequeños, pues por ejemplo se hacen bastantes referencias directas al sexo. Se alternan situaciones surrealistas con otras muy realistas, rebosantes de una franqueza probablemente difícil de comprender y digerir por niños tan pequeños, por lo que pienso que es un libro más adecuado para adolescentes. Por suerte mi chico es muy maduro para su edad, hablamos con él de bastantes cosas, no se escandaliza fácilmente y sabe diferenciar perfectamente ficción y realidad. 

Personalmente no me ha gustado el tratamiento que le da a las mujeres, pues tanto por su caracterización como por su comportamiento muchas veces resultan cursis y se incide en mostrarlas como objetos sexuales de una u otra manera. 


Me resulta curioso que a día de hoy se siga recurriendo a estos tópicos como herramienta para el “humor”. Al ojear el libro da la sensación de estar ante una obra antigua y no recién publicada.



Es un libro que en principio me pareció muy original porque incluye una “guía” para aprender a dibujar comics que es muy instructiva, pero que curiosamente a mi chico no le interesó nada. Yo creía que iba a ponerse a crear sus propias historias siguiendo las indicaciones del autor, pero no fue así. Quizá se debió a que estaba de vacaciones y en plan vago, pero una vez que terminó de leerse las historietas dejó aparcado el libro. Aún así, sigo creyendo que la segunda parte del libro es curiosa e interesante y que es realmente útil para iniciarse en el mundo de la creación de comics.

lunes, 19 de septiembre de 2016

CONSEJOS PARA UNA VUELTA AL COLE LOW COST

Este año estoy especialmente contenta con lo poco que nos ha costado “la vuelta al cole”, por lo que aprovecho la sugerencia que nos hace Madresfera a las blogueras, para compartir con vosotros mis 3 consejos para ahorrar y que la cuesta de septiembre nos cueste a todos menos.


SIMPLIFICA

En primer lugar lo que para nosotros marcó la diferencia ya hace años, fue el cambio de colegio. Matricular a nuestros hijos en un colegio público sin uniforme y cerca de casa, nos supuso un ahorro enorme tanto en ropa como en transporte. Ese cambio no solo nos simplificó la vida si no que supuso un gran respiro para nuestros bolsillos. Estamos muy satisfechos en todos los sentidos con nuestra decisión. El colegio de mis hijos es modesto pero no por ello es un mal colegio. El dinero no siempre puede comprar la calidad educativa. Un colegio caro no es sinónimo de buen colegio

Pero claro, cambiar de colegio no siempre es una opción así que otra opción para ahorrar sería simplificar el vestuario. Los niños crecen y es inevitable tener que renovar el vestuario con el cambio de estación. Mi consejo: comprar ropa de batalla, cómoda (deportiva sobre todo) y lo más barata posible. No merece la pena gastarse mucho en ropa para los niños porque la destrozan y se le queda pequeña enseguida.

CONSERVA Y RECICLA

Si tenéis varios hijos sabéis a lo que me refiero: hay que guardarlo todo para que lo hereden los más pequeños. Así hago yo con la ropa y ahora también con los libros de texto. Además en el colegio organizan un intercambio de libros por lo que este año apenas me he gastado nada en la librería. También pueden reciclarse los cuadernos del año pasado con hojas sin usar.

Eso sí, para poder llevar esto a cabo, es fundamental concienciar a los niños para que sean cuidadosos con las cosas y las conserven en buen estado. Hay que educarles para que sepan apreciar el valor de todo, para que no sean caprichosos y se empeñen en querer estrenar innecesariamente, para que no se dejen llevar por las modas y no le den importancia a las apariencias.

COMPARTE

En nuestro colegio, en las clases de los más pequeños se organiza una cooperativa para comprar entre todos los padres el material escolar que los niños usan en el aula. Es una idea genial por varios motivos: primero porque al comprar las cosas al por mayor salen más baratas, también porque los niños aprenden a compartir y porque así se evita que los niños tengan que cargar en sus mochilas con pesados estuches y otros cachivaches, que además pueden extraviar. 

Este año, vamos a seguir con este sistema en la clase de mi hijo pequeño y yo sinceramente lo aplicaría siempre en todos los cursos independientemente de la edad. Creo que el material escolar es simplemente una herramienta que debe de estar disponible para todos por igual y a la que no hay que dar más valor que el funcional que tiene. Que cada niño tenga su propio material “privado” no tiene ningún valor educativo, solo sirve para fomentar el consumismo y el materialismo.

Siguiendo esta filosofía de tres pasos: simplificar, reciclar y compartir,
la vuelta al cole se hace sin duda más llevadera.


¡Preparados para un nuevo curso!

domingo, 11 de septiembre de 2016

¿OBLIGAN A TUS HIJOS A COMER EN EL COMEDOR ESCOLAR?

El uso del servicio de comedor escolar es una necesidad para muchas familias por motivos de conciliación o de no-conciliación mejor dicho, pero también es una elección para determinados padres de niños tildados de mal-comedores, que ven en este servicio una solución a los problemas que les plantean sus hijos con la comida.

Foto: Comer o no comer
Niños que comen poca cantidad y/o poca variedad terminan comiendo más o “mejor” en el colegio que en sus propias casas y eso constituye un alivio para los padres preocupados por la nutrición de sus pequeños.

Muchos niños dicen preferir la comida del cole a la que preparan sus padres o terminan comiéndosela como hace el resto de sus compañeros por el “efecto rebaño”. Otros sin embargo se niegan a comer determinados alimentos o tienen dificultades para acabarse el plato y en ocasiones son obligados por el personal del comedor a hacerlo so pena de ser castigados sin jugar después, quedándose solos en el comedor mientras sus compañeros salen al patio.

Los padres no se ponen de acuerdo a este respecto. Unos están conformes con que se presione a los niños para que coman, otros se quejan de que se obligue a comer a sus hijos y aunque exponen que no quieren que esto ocurra, muchas veces su opinión no es tenida en cuenta y los cuidadores continúan con su proceder haciéndoselo pasar mal a los chicos.


Según la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición, Ley 17/2011, de 5 de julio:

“Las autoridades educativas competentes promoverán la enseñanza de la nutrición y alimentación en las escuelas infantiles y centros escolares, transmitiendo a los alumnos los conocimientos adecuados, para que éstos alcancen la capacidad de elegir, correctamente, los alimentos, así como las cantidades más adecuadas, que les permitan componer una alimentación sana y equilibrada y ejercer el autocontrol en su alimentación. A tal efecto, se introducirán contenidos orientados a la prevención y a la concienciación sobre los beneficios de una nutrición equilibrada en los planes formativos del profesorado.”

Como expone Julio Basulto en su artículo publicado en el Blog “Comer o no Comer”: “No quiero que obliguen a comer a mi hijo en la escuela. ¿Qué puedo hacer?”: Obligar resulta incompatible con el estímulo de la capacidad de elegir por uno mismo los alimentos y las cantidades, conforme a criterios saludables.


Está claro que existen dos problemas de base:
  • Tenemos unas expectativas sobre lo que los niños deben comer que no se adecuan a lo que los niños demandan o exponen necesitar.
  • No se confía en la capacidad de regulación de los niños. Pensamos que el niño no es capaz de decidir por él mismo de manera correcta qué y cuánto comer por lo que creemos que debemos imponerle nuestro criterio. 

Desde la Agencia de Salud Pública de Cataluña (Generalitat de Catalunya) se ha publicado un escrito titulado “Acompañar las comidas de los niños. Consejos para los comedores escolares y para las familias”, que se resume en estas siete consideraciones:

1. Conviene que el acompañamiento de los adultos durante las comidas sea respetuoso, sin presiones ni coerciones, y tomando en consideración los gustos de los niños y su sensación de hambre.

2. No es adecuado, desde el punto de vista nutricional, forzar a los niños a comer por encima de su sensación de hambre.

3. Partiendo de la base de que los menús que se ofrecen en el comedor escolar son equilibrados y saludables, lo más aconsejable es permitir que el niño coma la cantidad que desee siguiendo sus sensaciones de hambre y saciedad, evitando insistirle o forzarle para que se acabe el plato.

4. Los adultos tienen la responsabilidad del qué, del dónde y del cuándo, y los niños son quienes decidirán sobre la cantidad.

5. Insistir u obligar a los niños (de maneras más o menos directas) para que coman un determinado alimento (o a comer por encima de su sensación de hambre, como ya se ha comentado) es contraproducente.

6. Cuando se utilizan frases en las que se remarcan los beneficios para la salud de determinado alimento para que el niño lo consuma (por ejemplo, “te hará fuerte”, “te hará crecer”, “así serás más alto”, “si te lo comes no te pondrás enfermo”, etc.), se consigue el efecto contrario, es decir, los niños asocian el alimento como algo menos agradable al gusto y comen menos cantidad.

7. Los adultos debemos “escuchar al niño con relación a la cantidad de comida que desea que le sirvan”. 


¿Sabes si el personal del comedor del colegio de tus hijos sigue estas recomendaciones en el trato con los niños? 

¿Las seguís vosotros en casa? 

¿Crees que a veces es necesario obligar a comer a los niños
o piensas que no es correcto hacerlo?

miércoles, 7 de septiembre de 2016

¡NO QUIERO VOLVER AL COLE!

Este verano no he escrito mucho. Tanto los niños como yo hemos estado haciendo el vago, que es lo que toca en esta época. El año pasado dediqué mucho tiempo y energías en recopilar recursos didácticos para el verano, sin embargo este año no les he obligado a hacer nada. Solamente he perseguido un poco al pequeño para que lea, pues este sigue siendo nuestro principal caballo de batalla. Al principio del verano le revisé la vista para comprobar que no tuviera ningún problema en los ojos. Dos profesionales distintos nos verificaron que no tenía ninguna dificultad visual por lo que hemos terminado asumiendo que se trata simplemente de un problema de falta de interés: no le gusta leer y punto.

Pero este año empieza 3º de Primaria y la cosa se pone difícil. Va a tener que leer si o si, y mucho. Le tengo pavor a este curso, en el que es probable que además le manden tarea para casa, tarea que a diferencia de su hermano mayor, sé que voy a tener que supervisar con él, por lo menos hasta que se haga a la idea y coja la rutina. ¡Me da una pereza enorme! Y por eso no quiero que empiece el cole…

Este curso ya va a tener mochila y libros “de mayores” que seguro que va a tener que pasear de un lado a otro y que al final voy a tener que cargar yo. El mayor es muy rápido y eficiente, termina las tareas en clase y normalmente no suele llevarse a casa demasiado peso. Le tengo dicho que deje en la cajonera todo aquello que no necesite llevarse, incluido el estuche, porque en casa tenemos todos los materiales: pinturas, tijeras, lápices, gomas, etc., que puedan llegar a necesitar. No sé si esto va a ser factible con el pequeño, pues no sé si será capaz de terminarlo todo allí…¡¡¡ le veo taaaannnn pequeño!!!

Por eso estoy estresada y el calor de estos últimos días tampoco ayuda en nada, la verdad.

Este verano no les he obligado a repasar nada, porque he pensado que necesitaban descansar para la que se avecina. Probablemente no sea tan duro como lo imagino, pero he preferido darles un respiro y dejarles a su aire. 


Las vacaciones de verano son para ellos un oasis de libertad. Se lo pasan corriendo en bañador y chanclas por la urbanización, jugando con sus amigos a batallas nerf o bañándose en la piscina. Este año han hecho su primer “botellón” nocturno, con chuches y refrescos. Hemos visto toda la saga de Terminator con su amigo Álvaro cuando estuvo en casa de visita, han practicado infinidad de deportes en el Campus en Santander, y jugado un montón a videojuegos… En definitiva han sido unas estupendas vacaciones que espero les hayan recargado suficientemente las pilas para afrontar el nuevo curso

Ahora solo nos quedan los recuerdos, las fotos,
respirar hondo y madrugar. 


¡Verano te echaremos de menos!



¡SOBREVIVÍ AL VERANO!

Al principio del verano no sabía si iba a ser capaz de sobrevivir hasta septiembre, pues iba a tener a 5 niños a mi cargo: los dos míos (10 y 7 años), más otros tres a los que cuido (7, 4 y 1 años). En ocasiones han sido incluso más, cuando han venido a casa algunos amigos de mis hijos. La verdad, es que he de decir, que he superado la prueba con bastante nota. No ha sido tan estresante como me temía (los que me leéis asiduamente sabréis que tengo tendencias bastante negativas y catastrofistas, jeje).

Reunión de pastores...


¿Cómo he logrado sobrevivir a un verano con tanto niño alrededor?


Pues básicamente gracias a dos cosas: ayuda y organización.

Por una parte he tenido la ayuda de mi hijo mayor: Ángel, quien con 10 años se está volviendo más responsable y quien tras una conversación, entendió que necesitaba su colaboración en algunas pequeñas cosas, como ayudarme a bajar bártulos a la piscina, o subir a casa con sus flamantes nuevas llaves (de las que está muy orgulloso) a por algo que se nos hubiese olvidado y necesitásemos. Este verano se ha portado muy, muy bien, a lo que también ha contribuido que yo le he dejado a su aire y no me he empeñado en que jugase con los demás si no quería. Él se ponía a leer feliz y tranquilo mientras los otros hacían construcciones lego o jugaban a juegos de mesa.

Por otro lado, está mi marido, que durante sus vacaciones se ha comportado como un perfecto anfitrión y ha colaborado conmigo en todo, dándome lo más fundamental, que es su apoyo moral y compañía.

¡Muchas gracias chicos!


En segundo lugar, ha sido fundamental la organización. Para mí siempre lo es. 

Este año he incorporado unos cambios a nuestras rutinas que han resultado todo un éxito. Os las enumero por si alguna vez os encontráis en una situación similar y os pueden servir de ayuda:
  1. Compré un mini carro de la compra para bajar los bártulos piscineros que me ha resultado muy cómodo.
  2. No he usado la sombrilla sino que nos hemos apostado a la sombra en los soportales. Éramos muchos y la sombrilla no daba suficiente sombra para todos. Así nos hemos evitado insolaciones y quemaduras.
  3. He usado una manta de picnic de Decathlon como toalla para sentarnos. Es grande, resistente y no cala, por lo que es perfecta también para el césped.
  4. Todos hemos hecho lo mismo al mismo tiempo: desayunar, bañarnos, lavarnos los dientes etc… Puede sonar muy castrense pero creedme, es imposible controlar a tanta tropa si cada cual se empeña en ir a su bola.
  5. Hemos bajado pronto al parque cuando empezaba a apretar el calor en casa. Esto ha sido fundamental para no ponernos nerviosos y de mal humor. Nos bajábamos juegos y jugaban abajo fresquitos.

Gracias a estos truquitos todos hemos pasado un verano bastante tranquilo y agradable. Los chicos han disfrutado del aire libre, el sol y el agua fresquita, han jugado a mil cosas sacándole un montón de partido a todos los juegos de mesa que tengo en casa y tomado ricos aperitivos. Así que puedo decir con orgullo:

¡PRUEBA SUPERADA!